“El sol es la sombra de Dios.” Michel Angelo

Durante cinco años, en los viajes que hice desde París a Pekín, desde Jartum a Londres o desde Menorca a Grecia … he corrido tras la sombra.”

Capturar la sombra requiere estar alerta, concentrado, paciente, ser como un cazador de instantes. También es fácil que desde fuera parezca no tener mucho sentido ver a alguien fotografiando sombras. Sus cualidades invisibles responden a su furtividad, su capacidad para escabullirse; surge, se encoge, se estira, antes de burlarse de uno y eclipsarse. La red recoge algo a veces, pero la sombra, la has capturado realmente?

Tambien hay poesía haiku en la sombra…

Esta prueba de la existencia, es un negativo y al mismo tiempo un positivo. Sin mascara ni artificios, aquí, la sombra es sincera, muestra mejor que nadie, la realidad de las cosas, aquello que escapa a las cadenas de la apariencia, una representación donde se puede interpretar más de una  realidad.
Pero hoy en día, que es lo que nos concierne de la sombra?

Quiero decir, a través de lo que en ella es efímero, sin terminar, impalpable, a través del ejemplo de la foto, que también es sombra antes de ser huella. Es precaria, forma sin forma abierta a todos los posibles. Pobre y sin peso, sin definir, casi insustancial, con demasiada noche o demasiado día desaparece… Es así que puedo estar llegando a la esencia del arte, que es todo y que es nada. Juego de ilusión que persigue una realidad más allá de la que nos ofrece.

Christine Talabard